Y ahí estaba yo, temblando bajo la lluvia, esperando a que tus promesas no se rompieran…
Tratando de concentrarme en algo que no fuera el frío.
Todo estaba nublado y el cielo teñido de plomo, no podía decir si era de día o de noche ya que mi noción del tiempo era muy vaga, pero aun así te esperaba.
Dijiste varias veces que irías, me encontrarías por primera vez, para poder conocernos y no tener solo que hablar por teléfono. Muchas veces me sincere contigo, diciéndote que te quería y que en realidad te amaba, pero tus palabras eran ciertas: no puedes decir te amo sin siquiera conocerme en persona. No quise creerte, no lo haría.
Muchas veces llore, diciéndote que tenia que terminar, que no quería seguir con una mentira, con un engaño a mi corazón, me dolía. Eras tan obstinado que siempre me llamaste, haciendo que igual me saliera una pequeña risa, querías que fuera calida.
Y así, por otra promesa me encontraba sola en una entrada, esperando aquella llegada bajo la lluvia. Camine en dirección contraria para no parecer estúpida, haciendo que mis pies sonaran al contacto con las posas de aguas.
Y de pronto apareciste tu, aunque jamás te había visto, algo dijo que eras tu. Me avergoncé de mi misma por el silencio que me inundo, baje mi cabeza y seguí aquella dirección. Me di vuelta para ver como caminabas, y tú igual, nuestras miradas se encontraron, pero ninguno actuó. Volví en tu dirección y nos encontramos cara a cara, el silencio abrazo al mundo y fue como si nada existiese…pero no todo termino. Miraste el piso con desprecio y te fuiste de ahí, me dejaste botada bajo la lluvia que ahora provenía de mis ojos.
No volví a hablarte, no volví a escucharte; tengo recuerdos vagos de la primera vez que dije un Te amo.
Recuerdo que luego de todo eso, al llegar a mi casa me sentí insatisfecha y adolorida. ¿Por qué me pasaba todo esto? ¿Era parte de la vida? O ¿Solo era por mi estupidez? No supe que hacer, y por horas me quede sentada con la mente en blanco…como si fuera un robot.
El teléfono sonó y me dolió el estomago, conteste y eras tu el que me pedía una explicación ¿Era mi culpa no? Claro, dijiste que lo era y ahí yo morí de pena. Me sentí enojada…y si, era algo ingenua pero no por eso iba a creerte que fue mi culpa. Conversamos mas de dos horas de lo mismo y termine llorando ¿Acaso lloraba de felicidad? me hiciste daño, quebraste todo lo que había en mi y por eso yo no quería volver a hablar contigo ya que con solo recordarte empezaba a llorar.
Te dije que no te quería mas cerca mío, no te quería mas llamándome a mi casa. Por primera vez te escuche llorar y no fue de felicidad, te había hecho daño y por eso me sentí muy culpable. Creo que eso fue lo que mas me había dolido en mi vida, mas que cuando me habían vacunado o había ido al dentista, creo que era como una lección de la vida, pero muy fuerte. Al parecer la culpa en mi hacia que te amara como a nadie lo habia hecho, eras tan tierno conmigo y comprensible pero, nada era igual.
¿Crees que todo pasó? ¿Crees que te olvide? No siento lo mismo, creo que nunca podré sacarte de esta estupida cabeza…no es por que aun te ame, si no que debo tener alguna culpa…o eso creo yo.
Y ha pasado dos años desde que ese recuerdo vago vuelve a mi mente, y te tengo aún presente, o eso creo ahora.
Pero créeme, que no es de la misma forma, que ya nada me duele, y ninguna lagrima cae de mis ojos por verte, y no espero ninguna llamada y nada ya importa. Entonces, ese pésame que sentía en el corazón, ese dolor y angustia de escucharte llorar, solo fue la culpa, si…ella me enveneno, ella me hizo llorar, ella me hizo volver a quererte y siempre tenerte presente…
Volvimos a hablar en diciembre del año anterior, y fue como si me doliese todo de nuevo. Te pedí perdón, si…creo que me sentía culpable, pero te lo pedí de todas formas, y comenzamos hablar, como si fuera la primera vez. Tus palabras suaves me abrazaron y tus pequeñas historias me acosijaron en la noche, tus frases me tocaron y tus más sinceros sentimientos me besaron…Solo hablamos unos días de diciembre y temí, temí por mi vida…por volverme a enamorar de ti.
Pero desapareciste tan rápido como volviste. No te encontré mas, ninguna palabra me toco, me sentí sola pero satisfecha, por no volver a quererte mas, ninguna nube me rodeo…solo el sol se encamino.
En febrero del año siguiente volvimos hablar, pero fueron pocas las palabras que entrelazamos, te conté una pequeña historia, de cómo una vez me había imaginado tu casa, con puerta, con reja negra…con un pasillo de madera y unos pequeños escalones al final, la pieza de tus padres donde tu solías ponerte para hablar en privado, el living comedor de donde escuche a tu prima ver los dibujos animados una vez que me contesto, tu pieza en donde una vez escuche hablar uno de estos pequeños monitos a pila que decía: te amo, y a tu madre, llamándote para comer. Y creo que nos emocionamos los dos, oh si…me emocione. Porque eran recuerdos perdidos en la agonía de mi llanto, eran recuerdos dolorosos dejados bajo mi cama, unos poemas de amor olvidado y una memoria de mujer con el corazón roto que jamás olvidare.
Una semana después, me llego un mensaje tuyo por el e-mail.
No se lo que había pasado por lo cual tratare recordar lo que leí y lo que sentí: No quiero volver a escuchar de ti, no quiero verte y ni siquiera quiero hablarte por aquí. Fuiste egoísta, me hiciste sufrir, no quiero que te acerques mas a mi, eres una tonta ingenua…no te perdonare nunca, aléjate de mi. Es como si nada paso.
Y una mueca surco mi rostro, y me sentí desfallecer por milésima vez. Y mis ojos lloraron y te pregunte el porque…un porque que jamás llego. Respire hondo, cerré mis ojos y mire el techo...
Y una sonrisa se abrió paso entre mi llanto… ¡Estaba feliz! Tan feliz, que no pude ocultar ese sentimiento que avanzo por mi cuerpo, me libero de todo, me sentí libre…muy libre, y nada me presiono el pecho y las lagrimas se secaron, no me sentí culpable…
No me sentí mas culpable por haberlo arruinado, porque realmente… habías sido tú, tú y solamente tú. Y le grite a los cuatro vientos que era libre… fue ahí, donde pude cambiar de pagina y pensar en mi presente.
Fue desde ahí que te olvide, y que todo lo que me unió a ti fue la culpa. Mi vida sigue su curso, como toda vida, he crecido mucho…ya no tengo trece años, si no que tengo diez y seis, y soy madura…y no creerás lo que pienso. Me río, disfruto…soy quien soy, y me gustar ser así.
Pero solo hay algo que tengo presente, que es algo que nunca podré olvidar: fuiste mi primer amor y hasta el momento, el único, fuiste el que me enseño a amar y a apreciar a una persona de verdad, tuve momentos gratos contigo y me diste felicidad, que es algo que jamás en la vida podré despreciar.
Al final, todo fue…normal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario