Si, lo admito, tengo un secreto.
Un secreto que jamás lo he contado, no es de nadie, es solo mío y del silencio del pasado.
Y no, no tengo 'amigos'.
Pero tengo un novio.
Y aunque confíe más en él que en mí... no se lo he contado.
No porque no quiera, porque si quiero.
Si no porque contarlo, es recordarlo, y recordarlo, es enterrar un cuchillo en una herida que quiere cerrar a la fuerza.