¿En que momento dejaremos que el miedo nos guié por la vida que tenemos? ¿Es necesariamente satisfactorio vivir con el o dejar que el manipule lo tuyo? Pareciera que fuera otra persona u otro ente que se acoplara a ti, a tu cuerpo, mente, y al final, a todo tu ser.
A veces, me cuesta creer que vivo con miedo. Ayer paré un poco en mi vida para ponerme a pensar en las cosas que decía,...y en las que me guardaba dentro de mi como un tesoro y ahí pude comprender que estaba viviendo con miedo. No se si esa palabra describe el motivo, pero es un miedo: miedo a ser vulnerables, a decepcionarme de las personas, a querer y ser querida de vuelta, a vivir realmente, a relajarme un poco más y abrirme hacia la otra persona que necesita de mi.
Recuerdo que antes, si...unos meses antes no era así. Me gustaba entregar amor, me gustaba recibirlo, tenía expectativas altas sobre todo eso, di mucho pero recibí poco, quise dar más pero termino: he ahí la madre del cordero. La gente cambia o eso dicen, para mí... la gente siempre fue así, pero las circunstancias de la vida y de la sociedad te van creando algo diferente a lo que uno es, y terminas por creer que en realidad eres así pero es todo una simple máscara para este mundo. Por eso, ayer decidí no querer vivir con el miedo rondando mis actos y mis pensamientos. Lo pensé, lo medite -cosa que yo no hago- y aún así me queda mucho por aprender y por conocer para quitarme ese miedo. Es como si no quisiera volver a caer por lo mismo, pero aún así debo hacerlo, aunque yo sepa que podré salir de eso... todo es tan difícil. Sentir o querer a otra persona es volverse vulnerable a ella, es abrir una parte tuya hacia él/ella y dejar que cualquier cosa, lo que diga o actúe, te dañe o beneficie.
Uno debería aprender a vivir con eso, con esos daños que al final te cambian o te benefician, por que te interrumpen tu presente y la felicidad que tienes ahí, pero es tan difícil volver a confiar en otro y volver a confiar en uno mismo, por que aunque uno no lo quiera vuelves a depender de otro para la felicidad o aunque sea, para un poco de felicidad que te entregue.
Yo volveré a sentir como antes, aunque a la larga me perjudique o me beneficie, si al fin y al cabo, lo único que puedo perder es volver a caerme otra vez y llorar, nada más.
